The Beautiful and Damned

Pienso en bisontes y ángeles, en el secreto de los pigmentos perdurables, en los sonetos proféticos, en el refugio del arte. Y ésta es la única inmortalidad que tú y yo podemos compartir, Lolita.

A pesar de nuestras trifulcas, a pesar de su malhumor, a pesar de todas sus protestas y caras largas, y a pesar de la vulgaridad, el peligro y la horrible incertidumbre de todo aquello, continuaba sintiéndome a gusto en el paraíso que había elegido; un paraíso cuyos cielos eran del color de las llamas del infierno, pero un paraíso al fin y al cabo.

A pesar de nuestras trifulcas, a pesar de su malhumor, a pesar de todas sus protestas y caras largas, y a pesar de la vulgaridad, el peligro y la horrible incertidumbre de todo aquello, continuaba sintiéndome a gusto en el paraíso que había elegido; un paraíso cuyos cielos eran del color de las llamas del infierno, pero un paraíso al fin y al cabo.

En la alegre ciudad de Lepingville le compré cuatro revistas de historietas, una caja de dulces, una caja de toallas higiénicas, dos tortas, un juego de manicura, un reloj de viaje con cuadrante lumisoso, un anillo con un topacio verdadero, una raqueta de tenis, patines, zapatos blancos de talones altos, anteojos largavista, una radio portátil, goma de mascar, un impermeable transparente, algunas prendas de vestir, pantalones de vestir, toda clase de vestidos para el verano. en el hotel tomamos cuartos separados, pero en mitad de la noche vino a mí sollozando. ¿Comprenden ustedes? No tenía absolutamente ningún sitio a donde ir. (Lolita)

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Lolita, light of my life, fire of my loins. My sin, my soul. Lo-lee-ta: the tip of the tongue taking a trip of three steps down the palate to tap, at three, on the teeth. Lo. Lee. Ta.

She was Lo, plain Lo in the morning, standing four feet ten in one sock. She was Lola in slacks. She was Dolly at the school. She was Dolores on the dotted line. But in my arms she was always Lolita.

Did she have a precursor? She did, indeed she did. In point of fact, there might have been no Lolita at all had I not loved, one summer, a certain initial girl-child. In a princedom by the sea. Oh when? About as many years before Lolita was born as my age was summer. You can always count on a murder for a fancy prose style.

Ladies and gentlemen of the jury, exhibit number one is what the seraphs, envied. Look at this tangle of thorns.